Operación Puerto Wikipedia, la enciclopedia libre

Esto se debe a que el juez Serrano, al decidir que solo se investigaría un presunto delito contra la salud pública (al no ser el dopaje un delito en España), prohibió a los investigadores acceder al contenido de los dos ordenadores incautados en los registros, y que presumiblemente tendrían abundante información y más nombres (en clave o reales) de deportistas de otras disciplinas ajenas al ciclismo, como el fútbol y el tenis. Se da la circunstancia de que algunos de los clientes con nombre en clave no identificado estaban siendo tratados por la red de dopaje para ese mismo año mercedes de miguel tiendas en madrid 2006, con extracciones sanguíneas realizadas con fecha posterior al inicio de los seguimientos del instituto armado en febrero (incluyendo sus grabaciones de vídeo sobre las entradas y salidas en las instalaciones de la red).​​ Así, mientras algunos clientes tratados para 2006 fueron grabados y por tanto identificados, otros no lo fueron. En todos los casos confirmados (siendo exonerado de su sanción Giampaolo Caruso por orden del TAS), los nombres de los ciclistas ya aparecían en el informe completo que la Guardia Civil envió al juez Serrano, salvo en el caso de Alejandro Valverde. El 11 de mayo, el Tribunal Nacional Antidopaje del CONI (máximo organismo deportivo italiano), atendiendo a las pruebas presentadas y a la petición de Torri, consideró probado que Valverde era cliente de la red de dopaje del Dr. Fuentes desarticulada en la Operación Puerto y sentenció una sanción de dos años de suspensión para Valverde en territorio italiano,​ que podría ser universalizada por la UCI a todo el mundo.​ Valverde se convertía así en el primer cliente confirmado que no había sido identificado previamente por la Guardia Civil, y también en el primer deportista español confirmado. El 11 de febrero de 2009 el procurador antidopaje del CONI, Ettore Torri, anunció que tras cotejar la sangre de una de esas bolsas (la bolsa con el nombre en clave 18- Valv.Piti) con la sangre del ciclista español Alejandro Valverde (obtenida en la etapa del Tour de Francia 2008 con final en Italia) mediante la prueba del ADN, se había identificado y confirmado a Valverde como cliente de la red de dopaje de Eufemiano Fuentes desarticulada en la Operación Puerto.​ Torri pidió en consecuencia que fuera sancionado con una suspensión de dos años.​

Según el diario alemán Süddeutsche Zeitung, el propio Choina acudiría a España (según confesiones a sus amigos), concretamente a Gran Canaria (isla de la que es oriundo Fuentes), para tratar personalmente a clientes deportistas de alto nivel, e incluso habría propuesto a algún colega de la clínica su incorporación a la trama.​ Sería el correo del grupo en sus actividades italianas,​​ llegando a desplazarse en ocasiones a un hotel de Madrid para recibir las bolsas de sangre y transportarlas al país transalpino.​​ El equipo dedicado al dopaje liderado por Eufemiano Fuentes en España no sería una organización aislada, sino que pertenecería a una red paneuropea de dopaje con células en distintos países del Viejo Continente; dichas células serían independientes en su funcionamiento, aunque con amplios acuerdos de colaboración entre ellas.​

Caso Armstrong: investigación, condena y confesión

Por lo que, aún respetando al sentencia, no la compartían ya que según su opinión estas prácticas «vulneran gravemente la práctica médica, son contrarias a los principios de Deontología y ética Médica, son contrarias a las normas sanitarias vigentes y son absolutamente inaceptables y reprobables, entre otros motivos, por no constituir una prescripción médica (que es obligación de todo facultativo) y por poner en grave riesgo a los deportistas que sufrieron los tratamientos enjuiciados.».​ Que estos riesgos contra la salud podían verse incrementados en el caso de que a dicho procedimiento se uniera el consumo de la mencionada eritoproyetina, riesgos que aumentaban aún más en el caso de consumo añadido de otras sustancias. Los jueces consideraron que la conducta enjuiciada es conforme a la Ley Española, es decir, que no realizaron ninguna actividad ilegal según la ley.​​ El 10 de junio de 2016, la Audiencia Provincial de Madrid, dictó sentencia firme por la cual se absolvía a los imputados de todos los delitos por los que se les juzgaba.

  • La nueva generación del Mercedes GLA ya se está enfrentando también a las duras pruebas de invierno.
  • Las investigaciones comenzaron en febrero de 2006.​ Durante tres meses (hasta el 23 de mayo, fecha de las detenciones y registros), la Guardia Civil comenzó a seguir la pista de ciertas personas que ofrecían servicios de dopaje, en forma de dopaje sanguíneo o mediante medicamentos.
  • El exciclista del Kelme (y excliente de Eufemiano Fuentes) Jesús Manzano recurrió el archivo del caso al considerar que se había cerrado sin concluir las pesquisas que el propio juez Serrano había decretado, tales como las comisiones rogatorias a otros países para interrogar a ciclistas.
  • En un principio el CONI se centró en investigar a los ciclistas italianos identificados por la Guardia Civil en su informe, confirmando así que Ivan Basso y Michele Scarponi eran clientes de la red de dopaje de Fuentes.

Juicio por un delito contra la salud pública

El CONI obtuvo esas 42 muestras gracias a la autorización dada por la jueza suplente del Juzgado de Instrucción n.º 31 de Madrid (España), Ana Teresa Jiménez Valverde, cuando el juez titular Antonio Serrano (quien se había negado anteriormente en varias ocasiones a facilitar las pruebas de la investigación) se encontraba de vacaciones.​​ A principios de 2009, el CONI obtuvo las muestras de 42 del total (alrededor de 200) bolsas sanguíneas incautadas por la Guardia Civil durante los registros del 23 de mayo de 2006, lo que abría la puerta a más confirmaciones de deportistas clientes de la red dopaje de Eufemiano Fuentes (con sus consiguientes sanciones deportivas). La Audiencia Provincial de Madrid (en concreto, el presidente de la sección quinta, Arturo Beltrán) ordenó de nuevo el 12 de enero de 2009 la reapertura del caso al juez Serrano, ordenando la preparación del juicio oral, al entender que sí existió delito.​​​

Sentencia: condenas leves, exoneraciones y destrucción de pruebas

Sin embargo, el juez se ha negado a facilitar la totalidad de las pruebas y muestras recabadas por la Guardia Civil a los organismos deportivos internacionales (UCI, AMA) competentes para imponer sanciones deportivas. Desde el primer momento en que se conoció el caso, la Guardia Civil subrayó que entre los implicados había deportistas de élite de numerosas disciplinas (fútbol, tenis, boxeo, ciclismo y atletismo), de quienes incluso tenían vídeos y grabaciones.​ En caso de utilizarse medicamentos, se utilizaba la albúmina (una proteína plasmática) para que no se diera positivo;​ en el caso de las transfusiones sanguíneas, se administraba plasma antes de los controles para ocultar la reposiciones de concentrados de hematíes.​ En el caso de los controles de orina, el deportista debía frotarse las manos con los polvos de la Madre Celestina antes de realizarse el control, ya que las proteasas que contenían dichos polvos hacían que las proteínas de la orina fueran diluidas, evitándose así dar positivo.​​ Según consta en el informe de la Guardia Civil, de la documentación incautada se desprende que el grupo de Eufemiano Fuentes realizaba planificaciones deportivas para los deportistas que contrataban sus servicios. Fuentes utilizó ese piso de Limoges el 12 de julio de 2004, día de descanso del Tour de Francia previo a las decisivas etapas pirenaicas, citando de uno en uno (para que no coincidieran) a sus clientes ciclistas para proceder a las reinfusiones sanguíneas (autotransfusiones) con la sangre previamente extraída (probablemente un mes antes, en junio, y que habría sido guardada en ese piso).​ Uno de los clientes de Fuentes ese día identificó en la vitrina del piso, entre otros trofeos ciclistas, el trofeo al ganador de la clasificación por puntos de la Vuelta a Burgos de 2000 que ganó Hervé.​

La Guardia Civil habría identificado también a un médico germano como corresponsal del grupo en Alemania.​ En concreto, el instituto armado descubrió, en colaboración con la policía alemana, que un fármaco incautado a Manolo Saiz en las detenciones del 23 de mayo de 2006 tras habérselo facilitado Eufemiano Fuentes, el Synachten, era en realidad una falsificación producida en laboratorios clandestinos chinos, y que tras ser desviado de manera ilícita en una farmacia hospitalaria germana llegó a España a través del doctor Markus Choina y su esposa (farmacéutica de profesión), colaboradores de la red de Fuentes.​​ Alessandro Kalc, técnico de ciclismo de la zona de Trieste y director del equipo italiano de jóvenes promesas SK Devin, referido con el nombre en clave Manos pequeñas. Asimismo, se fotografió y grabó en vídeo la entrada y salida de varios clientes (acompañados de los responsables de la trama) en las dependencias de la red que ya estaban siendo vigiladas, hecho que sería también relevante para identificar a algunos clientes tras los nombres en clave utilizados.​ Las investigaciones comenzaron en febrero de 2006.​ Durante tres meses (hasta el 23 de mayo, fecha de las detenciones y registros), la Guardia Civil comenzó a seguir la pista de ciertas personas que ofrecían servicios de dopaje, en forma de dopaje sanguíneo o mediante medicamentos. El diario El País también publicó que habría habido un chivatazo a los investigadores de alguien perteneciente al mundo del ciclismo, cuya identidad se ha mantenido en secreto.​​ Asimismo, el diario ABC añadió que, en el transcurso de la Operación Mamut que desarticuló seis laboratorios clandestinos en Madrid y Barcelona, ya se habían encontrado indicios que señalaban a Eufemiano Fuentes.​

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La actitud del juez Serrano y de las instituciones españolas, contraria a continuar con la investigación o a facilitar las pruebas ya recabadas, provocaron numerosas críticas de organismos internacionales (AMA y UCI) y de federaciones extranjeras (como el CONI italiano),​​​ iniciando algunas de estas instituciones sus propias investigaciones y procedimientos sancionadores sobre el caso (de hecho, todas las confirmaciones y sanciones de clientes deportistas efectuadas hasta el momento se han producido fuera de España). Además, el juez Serrano se negó a facilitar a los organismos deportivos internacionales (AMA y UCI) las pruebas recabadas durante la investigación, lo que impidió que los deportistas identificados como clientes de la red de dopaje recibieran sanciones deportivas. La magistrada negó a las autoridades deportivas personadas en el caso el acceso a las pruebas documentales y físicas, como las bolsas de sangre que aún permanecían bajo tutela judicial; con esa medida imposibilitaba la identificación y en su caso sanción deportiva de los clientes de la red de dopaje (en forma de suspensión y/o anulación de resultados). El Juzgado de Instrucción n.º 31 de Madrid (encargado de la Operación Puerto y cuyo juez titular es Antonio Serrano) certificó por escrito que no existía ninguna imputación contra varios ciclistas.​ Esto se debía a que la investigación del juez Serrano se centraba en un presunto delito contra la salud pública, no en la trama de dopaje, que no fue investigada por el juez al no ser el dopaje delito en España en ese momento,​ motivo por el cual los clientes ciclistas (no todos los identificados) que declararon ante el juez lo hicieron como testigos, no como imputados.​ El 14 de septiembre de 2006, como consecuencia de una investigación dirigida por el fiscal de Bonn Friedrich Apostel que investigaba un presunto delito de fraude a su equipo, la policía entró en la casa de Jan Ullrich (identificado por la Guardia Civil como cliente de la red de dopaje de Eufemiano Fuentes) de Suiza y recopiló material de ADN mientras Ullrich estaba de luna de miel con su esposa Sara.​​ Los abogados de Ullrich lograron que las muestras tomadas en Suiza no pudieran ser utilizadas para cotejar el ADN de Ullrich con la sangre de la Operación Puerto,​ aunque el corredor accedió a dar una muestra de saliva a las autoridades alemanas.​ Además, el juez Serrano no consideró otros posibles delitos como líneas de investigación que hubiesen justificado una mayor profundización en la investigación de la red de dopaje, como la estafa o daños contra la imagen de los patrocinadores, por ejemplo.

Gran parte de los ciclistas identificados por la Guardia Civil como clientes de la red de dopaje de Eufemiano Fuentes no fueron confirmados y sancionados deportivamente, por lo que al no pesar sobre ellos imputación penal o suspensión deportiva alguna, podían seguir corriendo en las carreras ciclistas. No obstante, el juez se negó (salvo excepciones) a que las pruebas acumuladas por el instituto armado (bolsas sanguíneas, documentos, grabaciones de vídeo y audio…) fueran facilitadas a organismos deportivos internacionales (UCI, AMA) para estudiar las pruebas e imponer en caso de estimarlo oportuno las sanciones deportivas pertinentes. El 13 de junio los organizadores del Tour de Francia 2006 decidieron retirar su invitación al equipo Comunitat Valenciana por su implicación en la trama de dopaje destapada el 23 de mayo, con la detención entre otros del director adjunto de la formación.​ El equipo (no ProTour, y por tanto con una participación no asegurada, pendiente de una invitación de los organizadores) había sido invitado por primera vez desde 2003, después de haber sido excluido en 2004 y 2005, precisamente por las denuncias de dopaje interno de Jesús Manzano en el diario As que esta investigación reveló como ciertas.​​